Galletas de almendra caseras crujientes y exquisitas

Receta de galletas de almendra caseras, los romeritos
Estoy muy orgulloso de estas galletas de almendra caseras. Unas monjas de Arnedo empezaron a hacerlas con mi receta y me contaron que le habían puesto como nombre «Romeritos», que gran honor y lo cierto es que además son quizás las galletas caseras que más me gustan.
Las galletas caseras son muy protagonistas dentro de la repostería casera y cuando veas lo fácil que es hacerlas ya no podrás parar. Iré publicando recetas variadas de galletas caseras y te voy a convencer de hacerlas, lo tengo claro. Lo que si te recomiendo es que una vez domines la técnica, hagas tus propias variaciones.

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Cómo hacer galletas de almendra caseras
Ingredientes
- 70 g de huevo 1 unidad XL
- 125 g de mantequilla
- 125 g de azúcar
- 125 g de almendra molida
- 150 g de harina
- 5 g de levadura química en polvo
Receta paso a paso
- Preparamos la masa para hacer galletas de almendraEn un bol de buen tamaño ponemos la harina con le levadura, el azúcar y la almendra molida, lo mezclamos todo con una cuchara para mezclar bien los ingredientes de polvo.Una vez bien mezclados, hacemos un hoyo en el centro y añadimos el huevo junto a la mantequilla en punto de pomada. Amasaremos bien todo, hasta tener una masa con los ingredientes bien integrados y con aspecto seco.Hacemos con la masa una especie de cilindro que vamos a forrar con film plástico de cocina para dejarlo reposar en la nevera entre 1 y 2 horas.

- Formamos las galletas y horneamosAntes de empezar a formar las galletas, vamos a encender el horno y lo ponemos a 180 ºC, con el aire apagado y el calor arriba y abajo. Antes de meter las galletas, el horno ya debe estar a la temperatura adecuada.Ahora sacamos la masa de la nevera y la estiramos con un rodillo para dejar la masa con un grosor aproximado de unos 5 mm.Vamos a formar las galletas cortando la masa con un corta pastas con la forma que más nos guste.En la bandeja para hornearlas vamos a poner un papel de horno y colocaremos encima las galletas de forma ordenada. Debemos tener en cuenta que las galletas van a crecer en el horno y debemos dejar espacio.Con la temperatura ya alcanzada, vamos a hornear las galletas durante unos 15 minutos. La pista para saber que ya están hechas es que el borde de las galletas se habrá dorado. El centro de la galleta lo notaremos blando pero no te preocupes, se endurece al enfriarse.

- Enfriamos las galletasUna vez horneadas, las vamos a apoyar en una rejilla para que les de el aire por todas partes. Aunque se pueden tomar templaditas, cuando están frías alcanzan su máximo esplendor. Estarán muy crujientes y sabrosas...

- Presentamos las galletas a los comensalesSi quieres un consejo, escóndelas bien o no te durarán... Estas galletas están tan ricas que son muy adictivas y por lo tanto peligrosas. Si te digo una cosa, si tienes invitados a tomar un cafelito para merendar y les pones estás galletas, no se van de casa hasta que se acaben, calcula bien jajajaja.

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¡Cuéntanos qué tal te quedó!Galletas de almendra, un vicio como otro cualquiera
La historia de las galletas de almendra está llena de episodios fascinantes donde la alta política, las crisis sanitarias de la Edad Media y la picaresca de los conventos se entrelazan.
De la peste a la mesa
la invención de los Amaretti En la Italia del siglo XVIII, la ciudad de Saronno recibió la visita del Cardenal de Milán. Un joven matrimonio, para honrar la visita y con muy pocos recursos en la despensa, decidió machacar las almendras amargas que tenían guardadas, mezclarlas con clara de huevo y azúcar, y hornearlas en forma de pequeñas bolitas. Al Cardenal le fascinaron tanto que les dio su bendición apostólica. Sin embargo, la almendra amarga contiene pequeñas trazas de cianuro, por lo que durante siglos en Europa existió el mito de que los amaretti eran «un veneno delicioso», un postre que te hacía rozar el peligro en cada bocado, siempre lo he dicho, cuidado con las galletas de almendra jajaja.
El secreto guardado en los conventos españoles
Durante la Reconquista y los siglos posteriores, los conventos de clausura en España se convirtieron en las auténticas fortalezas de la repostería de almendra. Las monjas utilizaban la almendra porque no se echaba a perder fácilmente durante los largos ayunos de la Cuaresma. Lo curioso es el método de financiación: para venderlas sin romper su voto de silencio ni tener contacto visual con el mundo exterior, inventaron el sistema del «torno». El comprador dejaba las monedas en una rueda de madera giratoria, decía la famosa frase «Ave María Purísima» y la monja giraba el torno ofreciendo las pastas sin que jamás se cruzaran las miradas.

Macarons: el arma diplomática de Catalina de Médici
Aunque hoy pensamos en los macarons como el icono de la repostería francesa, en realidad eran galletas de almendra muy sencillas de origen italiano. En 1533, la joven italiana Catalina de Médici viajó a Francia para casarse con el futuro rey Enrique II. Aterrada por la reputación de la tosca cocina francesa de la época, Catalina se llevó consigo a sus propios pasteleros italianos. Las galletas de almendra pasaron a ser el arma diplomática de la corte francesa: se servían en las negociaciones de paz, ya que se creía que la almendra «endulzaba el carácter» de los embajadores más duros.
El «pan de almendras» que salvó del hambre a los cruzados
En la Edad Media no existía la refrigeración, y las tropas en campaña sufrían plagas horribles de escorbuto y desnutrición. Se descubrió que una masa seca horneada a base de almendra molida y miel resistía meses enteros en las alforjas sin arruinarse ni criar moho. Esta «galleta de supervivencia» se convirtió en el alimento oficial de los caballeros cruzados y los marineros, quienes descubrieron que comer este concentrado de almendra les devolvía la fuerza rápidamente.

Preguntas FAQ sobre las galletas de almendra caseras
¿Se pueden hacer estas galletas con harina de almendra o almendra molida?
Sí, puedes utilizar tanto harina de almendra como almendra molida fina. La harina de almendra aporta una textura más suave y refinada, mientras que la almendra molida da un toque ligeramente más rústico y crujiente igual de delicioso.
¿Cómo conservar las galletas de almendra para que no se ablanden?
Para que se mantengan crujientes durante días, guárdalas en una lata de metal o en un tarro de cristal hermético una vez que se hayan enfriado por completo. Evita los recipientes de plástico, ya que retienen más humedad.
¿Cuánto tiempo duran en perfecto estado?
Si las guardas bien herméticas en un lugar fresco y seco, estas galletas de almendra se conservan perfectamente durante 2 a 3 semanas sin perder su textura ni su aroma.
¿Puedo congelar la masa antes de hornear?
Sí, puedes formar las bolitas o el cilindro de masa, envolverlo bien en film transparente y congelarlo hasta 2 meses. Solo tendrás que dejarlo atemperar unos minutos antes de cortar, formar y hornear.
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𝐃𝐞𝐥𝐢𝐜𝐢𝐢𝐬𝐚
Gracias por tu comentario
Maravilla de galletas
De lo mejorcito que se puede hacer en casa…
Gracias por tu amable comentario.