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Patatas confitadas al ajillo con pimientos verdes fritos: La guarnición definitiva

Patatas Confitadas Al Ajillo para guarnición de carnes y pescados

Patatas confitadas al ajillo con pimientos: el secreto de una textura perfecta

Aprende a confitar patatas al ajillo con pimientos verdes para que queden increíblemente tiernas por dentro y doradas por fuera. Te explicaré la receta paso a paso de forma que te resulte muy fácil hacerla en tu hogar.

«El secreto de este plato de la gastronomía tradicional reside en la paciencia y en el control de la temperatura, logrando que las patatas absorban todo el aroma del ajo mientras se cocinan lentamente.

Al combinarlas con el toque crujiente y alegre de los pimientos verdes fritos, conseguimos un bocado humilde pero de auténtico lujo, ideal tanto para disfrutar en el día a día como para coronar una comida familiar el domingo.»

Estamos ante una guarnición ideal para acompañar platos como un cordero lechal asado en el horno de casa o una lubina a la espalda. Son platos perfectamente acompañados por esta guarnición de patatas al ajillo con pimientos verdes fritos.

Patatas Confitadas al ajillo Con Pimientos Verdes Fritos

Cómo hacer patatas confitadas al ajillo con pimientos verdes fritos paso a paso

Autor: Javier Romero
281kcal
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Prep 15 minutos
Tiempo 25 minutos
Total 40 minutos
Lo mejor de estas patatas al ajillo es su increíble versatilidad. Aunque brillan con luz propia como un entrante irresistible, se convierten en la guarnición definitiva para realzar cualquier plato de carne o pescado. Prepárate para descubrir un método sencillo que transformará por completo un par de ingredientes básicos en un acompañamiento estrella que gustará a todos en casa.
Raciones 4 raciones
Plato Aperitivo, Guarnición, Segundo plato
Cocina Española, Mediterránea, tradicional

Ingredientes

  • 400 g de patatas de la clase Agria
  • 100 g de ajos ya pelados
  • 500 g de pimientos verdes
  • 60 g de aceite de oliva virgen extra
  • 10 g de sal

Utensilios

  • 1 Sartén para confitar las patatas
  • 1 Sartén para freír los pimientos
  • 1 Fuente para presentar la guarnición

Receta paso a paso

  1. CONFITAMOS LAS PATATAS
    El primer paso es pelar, lavar y cortar las patatas en forma de rebanadas de unos 4 milímetros. Ponemos una sartén grande a fuego medio y añadimos 4 o 5 dientes de ajo ya pelados. Seguidamente incorporamos las patatas y las vamos a cocinar el tiempo necesario para que se ablanden y queden bien doradas.
    Esta operación debemos hacerla con el aceite a temperatura moderada, debe freír con tranquilidad, con un burbujeo relajado. Ten en cuenta que si lo haces más rápido, solo conseguirás un buen dorado de las patatas y quedarán duras por dentro. Una vez cocinadas, las escurrimos y colocamos en la fuente donde vamos a sazonarlas en este momento.
    Verás que los ajos no se queman, solo se van dorando poco a poco y si no fuera así y ves que se queman, sácalos a un plato ya que solo transmitirían mal sabor.
    Pasos 1 A 4 Patatas Confitadas Al Ajillo Confitamos Las Patatas
  2. FREIMOS LOS PIMIENTOS
    Ponemos aceite en otra sartén y vamos a freír los pimientos a fuego medio, sin prisas... Lo mejor es tapar la sartén mientras se van cocinando. Una vez fritos, los sacamos a la fuente con las patatas y los sazonamos.
    Es conveniente limpiar los pimientos con un paño húmedo, que no mojado... De esta forma eliminamos el posible polvo que tengan los pimientos.
    Paso 6 Patatas Confitadas Al Ajillo Ponemos Los Pimientos En Una Sartén A Freír
  3. PRESENTAMOS LA GUARNICION
    Podemos presentar la guarnición ya sazonada y que cada comensal se sirva su ración para acompañar el plato principal o podemos colocar las patatas debajo de la carne o el pescado en los últimos momentos del asado.
    Paso 7 Patatas Confitadas Al Ajillo Ponemos Los Pimientos Fritos Junto A Las Patatas Y Sazonamos

Nutrición

Calorías281kcalCarbohidratos33gProteina5gGrasa16gGrasa saturada2gGrasa polinsaturada2gGrasa monosaturada11gSodio34mgPotasio790mgFibra5gAzúcar6gVitamina A3934IUVitamina C188mgCalcio66mgHierro2mg

Vídeo

Tips para entender mejor la receta

Calcula los ajos a poner al confitar las patatas, dependiendo de lo que te guste a ti el ajo.
También puedes añadir unos ajos ya pelados también a la hora de freír los pimientos, es un sabor que le va muy bien.
Estas patatas se pueden utilizar también para hacer unos huevos rotos ya que tienen un sabor sumamente agradable.

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Una anécdota sobre las patatas confitadas al ajillo

¡Madre mía, si las patatas confitadas hablaran! Con una receta donde el control de la temperatura lo es todo, las anécdotas en la cocina están a la orden del día.

Te cuento una que le ha pasado a más de un cocinero (y no he sido yo, o si jajajaja)

Imagina la escena: estás en la cocina, concentrado, limpiando los pimientos verdes. Tienes las patatas en la cazuela con el aceite, los ajos dándoles aroma, y te repites mentalmente el gran mantra del confitado: «A fuego muy lento, que burbujee apenas, con paciencia…».

En esto que suena el teléfono, o te despistas un segundo mirando las redes, o entra alguien a la cocina a preguntarte qué hay de comer. Total, que pierdes la noción del tiempo unos minutos.

De repente, un olor a tostado sospechoso te hace reaccionar. Miras la cazuela y el aceite parece el mar Cantábrico en pleno temporal: las burbujas suben como locas, los ajos parecen meteoritos oscuros y las patatas, en lugar de confitarse como Dios manda, se han venido arriba y están saltando en el aceite como si estuvieran en un parque de atracciones.

En lugar de unas patatas confitadas al ajillo, melosas, suaves y elegantes dignas de un restaurante de tres estrellas, lo que tienes en la cazuela es una competición de patatas fritas salvajes y crujientes con sabor a ajo «muy, muy tostado».

Al final, la cena pasa de ser Patatas confitadas al ajillo con mimo a «Patatas al estilo ‘se me ha ido el santo al cielo'». ¡Eso sí, con un buen trozo de pan, la cazuela vuelve limpia a la mesa de todas formas!

Y este es «El error que no debes cometer (basado en hechos reales)» para conseguir unas patatas confitadas al ajillo que asombrarán a tus comensales como guarnición de grandes platos.

Paletilla de cordero asado con patatas confitadas al ajillo

Cordero Lechal Asado Con Patatas Confitadas

Origen de las patatas confitadas al ajillo

Lo que hoy consideramos una técnica gourmet para lograr una textura perfecta, nació en las cocinas de nuestros abuelos como una forma de cocinar despacio, con paciencia y aprovechando lo que daba la tierra…

1. El origen de la técnica: El confitado por necesidad

Hoy vemos el hacer patatas confitadas al ajillo, como una técnica de alta cocina o de restaurante moderno, pero en su origen fue todo lo contrario: un método de conservación.

En las zonas rurales, antes de que existieran los frigoríficos, cocinar los alimentos sumergidos en grasa (manteca de cerdo originalmente, y más tarde aceite de oliva) a fuego muy lento permitía que los alimentos se mantuvieran comestibles durante semanas o meses si se dejaban cubiertos por esa misma grasa.

2. La huerta y el «pobre» plato de lujo

Las patatas confitadas al ajillo, no son más que un plato que nace de la cocina de aprovechamiento. La combinación de patata, ajo y pimiento verde representa la santísima trinidad de la huerta humilde española.

  • La patata llegó de América y tardó en aceptarse, pero cuando se instaló, salvó a Europa de las hambrunas.

  • El pimiento verde aportaba la vitamina y el toque fresco de la temporada estival.

  • El ajo y el aceite de oliva ponían la base de sabor.

En el campo, los jornaleros preparaban estos guisos en grandes sartenes sobre la lumbre. Al no haber prisa mientras se trabajaba, dejar la sartén en un rincón de las brasas (donde el calor era suave y constante) hacía que la patata se fuera «confitando» y absorbiendo el sabor del ajo casi sin querer.

3. La evolución hacia el «A lo Pobre» o «A la Importancia»

Si te fijas, esta receta es prima hermana de las famosas «Patatas a lo pobre», típicas de Granada y de toda Andalucía oriental. La diferencia es que en las patatas a lo pobre se suele cortar la patata en panadera fina y se fríe todo junto de forma más rápida.

El toque de confitarlas enteras o en dados gruesos y añadirle el ajillo aromatizado, eleva ese concepto humilde a una textura que hoy consideramos un auténtico manjar, sobre todo si las utilizamos para acompañar magníficos platos.

Lubina a la espalda con patatas confitadas al ajillo

Lubina Al Horno Con Pimenton

Preguntas FAQ sobre las patatas confitadas al ajillo

¿Cuál es la diferencia entre freír y confitar patatas?

Al freír, el aceite está muy caliente entre 160 y 180 ºC, buscando una textura crujiente por fuera. Al confitar, cocinamos la patata sumergida en aceite a baja temperatura y nunca debe pasar de 80 y 90 ºC, logrando que quede increíblemente tierna, melosa y cocinada en su propio jugo sin llegar a dorarse en la primera fase.

¿Qué tipo de patata es mejor para confitar?

La mejor opción son las patatas de variedad nueva o semitardía como las de las clases Agria, Monalisa o Kennebec. Tienen un buen equilibrio de almidón y agua, lo que permite que mantengan su forma durante la cocción lenta y no se deshagan, quedando cremosas por dentro.

¿Se puede reutilizar el aceite de confitar las patatas y los ajos?

Por supuesto, y además es un tesoro en la cocina. Como hemos cocinado a baja temperatura, el aceite no se ha degradado. Al contrario, ha quedado totalmente infundido con el aroma del ajo, la patata y el pimiento. Puedes usarlo para aliñar ensaladas, hacer un huevo frito espectacular o como base para futuros guisos y arroces.

¿Cómo sé si el aceite está a la temperatura correcta sin termómetro?

El truco visual es clave: el aceite debe estar caliente pero nunca debe humear ni burbujear de forma alegre. Debes ver cómo suben burbujas diminutas y muy perezosas alrededor de la patata. Si notas que empieza a chisporrotear como una fritura normal, aparta la cazuela del fuego unos minutos o baja la potencia al mínimo.

¿Puedo congelar las patatas confitadas al ajillo?

No es recomendable. La patata es un alimento que no tolera bien la congelación debido a su alto contenido en agua y almidón; al descongelarse, pierde toda su textura melosa y se vuelve harinosa y blanda. Es mucho mejor guardarlas en la nevera en un recipiente hermético con un poco de su propio aceite, donde aguantarán perfectamente hasta 3 o 4 días.

Sobre Javier Romero

Parece mentira, pero ya han pasado más de 12 años desde que redacté mi primera receta, como no podía ser menos fueron las patatas a la riojana. La cocina de Romero posiblemente sea mi obra final, aquí voy a aglutinar todos mis conocimientos en los que el paso del tiempo se ha notado. Ahora cocino mejor, creo que se explicarme mejor y por lo tanto puedo mostrarte todo lo que he aprendido sin reserva alguna. En este tiempo os he presentado 4 libros de recetas, del que estoy más orgulloso es del último “Las 1001 recetas de Javier Romero”. Un libro que recoge tanto… que yo lo llamo, la enciclopedia de cocina casera, la cocina de toda la vida, la cocina que aprendí de mis mayores pero adaptada a los ingredientes actuales. Mi programa “Cocina familiar con Javier Romero” se emite actualmente en más de 80 televisiones locales y autonómicas privadas repartidas por casi toda España. Estamos adaptando el programa a la Tv moderna, en la que puedes ver el programa que quieras y cuando quieras. Hemos dado el salto a EEUU donde una de las grandes plataformas de Streeming ya emite el programa y aspiramos a más. Todo esto hace que la Cocina de Romero te pueda sorprender con las cosas que vas a poder ver y porque no, hacer… Este proyecto lo he iniciado al cumplir 66 años y solicitar la jubilación activa, nada mejor para celebrar la jubilación que un nuevo trabajo…

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