Tarta de queso muy cremosa al horno con mi receta definitiva

Receta de la tarta de queso muy cremosa de Javier Romero
En la tarta de queso al horno de Javier Romero he puesto todos mis conocimientos para conseguir una tarta de categoría. Le he puesto mi nombre porque creo sinceramente que es una creación propia a falta de que alguien pueda desmentirme.
Esta tarta de queso muy cremosa se prepara en 1 hora y 25 minutos y destaca por su base de almendra y galleta, el toque de membrillo y una mezcla de queso crema con queso de cabra que consigue una textura suave y muy equilibrada. Esta receta es el resultado de más de 20 pruebas realizadas entre 2023 y 2026 hasta conseguir el equilibrio entre cremosidad y sabor.
Con este pastel de queso quiero hacer un homenaje al postre habitual es las tabernas vascas, donde se pone queso, membrillo y nueces para culminar los generosos menús. Esta tarta combina los 3 ingredientes de forma que he conseguido un sabor exquisito. Te puedo asegurar que todas las personas que han probado este pastel de queso de Javier Romero han quedado muy satisfechas y algunos incluso han quedado impresionados. El conjunto de sabores aplicados a esta tarta de queso hace que sea inolvidable.
La repostería casera es una de las pasiones de todas las personas que cocinamos en casa y nos gusta mimar a los nuestros.

Cómo hacer la tarta de queso de Javier Romero
Ingredientes
- 100 g de mantequilla para hacer la base de la tarta
- 200 g de almendra molida para hacer la base de la tarta
- 100 g de galletas napolitanas para hacer la base de la tarta
- 500 g de queso crema
- 125 g de crema de queso de cabra
- 700 ml de nata para repostería
- 375 g de huevo 5 unidades XL
- 150 g de azúcar
- 40 g de maizena
- Membrillo el necesario para cubrir la base
- 200 g de nueces peladas al gusto para acompañar la tarta
Utensilios
- 1 Batidora de mano
- 1 Bol para mezclar los ingredientes
- 1 Molde de 26 cm de Ø para cocinar la tarta
Receta paso a paso
- Lo primero es preparar la baseVamos a triturar las galletas y mezclarlas en un bol con la almendra molida y la mantequilla derretida, esto puedes hacerlo en un cazo o en el microondas. Mezclamos bien los ingredientes hasta lograr una masa pringosa que vamos a extender de forma uniforme cubriendo el fondo del molde. Aplastamos la base lo más posible e introducimos el molde en el congelador de 15 a 20 minutos para que se endurezca.

- Programamos el horno para cocinar la tartaVamos a poner el horno a 200º Centígrados con el calor arriba y abajo sin ventilador. Pondremos la parrilla para apoyar el molde en la parte más baja que nos permitan las guías del horno y mientras se calienta preparamos el resto de la tarta.

- Batimos los ingredientes de la masaEn un bol amplio vamos a poner los dos tipos de queso, la nata, los huevos, el azúcar y la maizena. Vamos a batir todo bien hasta que se integren todos los ingredientes en una masa que queda bastante líquida.Pasados 20 minutos sacamos el molde con la base del congelador. Ahora vamos a cubrir toda la base con láminas de membrillo que puedes cortar de un trozo o comprar las láminas hechas ya. Una vez realizada esta operación, pondremos el preparado encima con cuidado para que el membrillo.

- Horneamos la tartaPonemos el molde en la parte inferior del horno, en la última posición de las guías. Si utilizas un molde de 26 cm de ø como yo y pones las mismas cantidades, tienes que hornear 60 minutos a 200 ºC. No debes fiarte ya que no funcionan igual todos los hornos. Una vez que hayas hecho la primera tarta, podrás adaptar el tiempo de horneado por si la quieres más o menos cuajada.

- Enfriamos la tartaDejamos enfriar la tarta y cuando ya lo esté tenemos dos opciones, podemos enfriarla en la nevera durante unas horas o podemos tomarla a temperatura ambiente. Mi consejo es que no la enfríes ya que tiene un sabor más natural. Si te sobra tarta, entonces si hay que guardarla en la nevera para que se conserve bien. Puedes acompañarla con unas nueces que se agradece...

Nutrición
Tips para entender mejor la receta
Trucos para hacer la tarta de queso al horno de Javier Romero
Notas privadas
¿Has probado esta receta?
¡Cuéntanos qué tal te quedó!Los mejores quesos para hacer una gran tarta de queso muy cremosa
Queso crema tradicional (tipo Philadelphia): Es el rey indiscutible y debe representar el mayor porcentaje de la mezcla (en torno al 70-80%). Aporta la humedad, la elasticidad y la estructura grasa necesarias para que la tarta cuaje bien en el horno manteniendo un corazón cremoso. Usa siempre la versión entera (nada de «light»).
Queso Idiazábal o Manchego tierno/semicurado (Rallado muy fino): Es el gran secreto de muchas de las mejores tartas de queso al horno de restaurante en España. Aporta un toque salino, una profundidad brutal y, si es Idiazábal, un sutil matiz ahumado que contrasta de maravilla con el dulce.
Queso Mascarpone: Es súper cremoso y dulce. Al añadir una tarrina pequeña combinada con el queso crema, elevas la cremosidad al cuadrado y suavizas la acidez natural del queso de untar.
- Queso de cabra rulo (Sin la corteza): Bastan unos 50 o 60 gramos bien desmenuzados y batidos en la mezcla. No hace que la tarta sepa «fuerte» a cabra, sino que le da una intensidad y una elegancia en boca que sorprende muchísimo.
- Queso Azul o Gorgonzola: Solo apto para los muy queseros. Si añades una cantidad mínima (apenas una cucharadita o unos 20-30 gramos) bien integrada, consigues un retrogusto espectacular que potencia el sabor del resto de los ingredientes sin llegar a ser invasivo.

El sorprendente origen de la tarta de queso: De la Antigua Grecia a tu cocina
Cuando pensamos en una buena tarta de queso al horno, lo primero que se nos viene a la cabeza es Nueva York o esas sobremesas tradicionales en el norte de España. Sin embargo, para encontrar la primera porción de este pastel, tenemos que viajar en el tiempo nada menos que unos 4.000 años.
Un combustible para los atletas olímpicos
El origen de este postre se sitúa en la Antigua Grecia, concretamente en la isla de Samos. En el año 776 antes de Cristo, durante los primeros Juegos Olímpicos de la historia, se sabe que los atletas consumían una masa cocinada a base de queso aplastado, miel y harina de trigo. ¿El motivo? Era una auténtica bomba de energía ideal para la alta competición. ¡Quién les iba a decir que estaban inventando el postre más famoso del mundo!
La primera receta escrita de la que se tiene constancia se la debemos al escritor griego Ateneo en el año 230 d.C., quien detalló algo tan sencillo como templar el queso, mezclarlo con miel y harina, y dejarlo enfriar.

La conquista de Roma y el salto al mundo
Como ocurrió con tantas otras cosas, cuando los romanos conquistaron Grecia, se adueñaron de la receta. La modificaron un poco añadiendo huevo, la hornearon entre ladrillos calientes y la llamaron «libum». A medida que el Imperio Romano se expandía, el secreto de este pastel de queso se extendió por toda Europa, y cada país empezó a darle su toque único con los quesos de su tierra.
El «boom» de Nueva York y el nacimiento de la tarta actual
Cruzar el Atlántico lo cambió todo. A finales del siglo XIX, los pasteleros estadounidenses ya intentaban replicar las tartas europeas, pero el verdadero punto de inflexión ocurrió en 1872. Un quesero de Nueva York llamado William Lawrence intentaba duplicar un queso francés blando y, por error, obtuvo un queso de textura increíblemente suave y cremosa: el famoso queso crema.
Este invento cambió las reglas del juego. El queso crema se convirtió en el ingrediente estrella de la New York Cheesecake, popularizando la versión que hoy todos conocemos y adaptamos.
Hoy en día, desde las versiones americanas con base de galleta hasta nuestra queridísima y tostada tarta de queso al horno (con ese centro que casi baila), este postre sigue coronando las mejores mesas. Y hoy vas a aprender a preparar mi versión, la que para mí es la receta definitiva.
Preguntas FAQ sobre la tarta de queso al horno de Javier Romero
¿Qué tipo de queso es el mejor para hacer la tarta de queso?
El rey indiscutible para esta receta es el queso crema de estilo clásico americano (tipo Philadelphia). Tiene el equilibrio perfecto de grasa y humedad para asegurar la cremosidad de la tarta. Te recomiendo probar con otros quesos crema con diferentes sabores hasta encontrar tu sabor favorito.
¿Cómo saber si la tarta de queso al horno está lista?
El secreto está en el centro de la tarta. Cuando termine el tiempo de horneado, abre un poco el horno y mueve ligeramente el molde: los bordes deben verse firmes y cuajados, pero el centro debe templar y "bailar" como si fuera un flan. No te preocupes, terminará de asentarse y coger cuerpo mientras se enfría.
¿Por qué se agrieta la tarta de queso al hornearse?
Las grietas suelen aparecer por dos motivos: exceso de aire en la masa o un horno demasiado caliente. Si bates los ingredientes con mucha fuerza, la tarta se hinchará como un suflé en el horno y, al enfriarse y bajar de golpe, se romperá la superficie. Mezcla siempre con suavidad y respeta las temperaturas indicadas.
¿Cuánto tiempo dura la tarta de queso en la nevera y se puede congelar?
Esta tarta se conserva en perfectas condiciones en la nevera durante 3 o 4 días, bien tapada para que no absorba olores. Respecto a congelarla: aunque técnicamente se puede, no es muy recomendable en tartas de queso al horno tan cremosas, ya que al descongelarse suele soltar agua y pierde esa textura sedosa tan característica de la receta fresca.
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